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miércoles, 28 de enero de 2015

Vivo alegre porque vivo sin miedo

El Sexto cuenta su encierro en la prisión de Valle Grande
publicado en 14ymedio


Danilo Maldonado, el grafitero conocido como El Sexto, cumple este 25 de enero un mes en prisión. Fue detenido mientras viajaba en un taxi en cuyo maletero transportaba dos cerdos vivos. Los animales estaban pintados de verde y cada uno llevaba un nombre escrito en el costado. En uno podía leerse Fidel y, en el otro, Raúl.
La intención del artista era soltarlos en el Parque Central para recrear una tradición campesina en la que se trata de atrapar los cerdos con la dificultad añadida de que sus cuerpos están untados con grasa. Su acción plástica frustrada llevaba como título Rebelión en la Granja, in memoriam.
El Lada azul claro que lo trasladaba fue interceptado por tres patrullas de la Policía Nacional Revolucionaria. Los agentes retiraron el carné de identidad a Danilo y al conductor del vehículo y les llevaron hasta la Estación de Infanta y Manglar. Dos días después, trasladaron al artista a la unidad de Zapata y C, donde una instructora le dijo que sería llevado a juicio. Permaneció siete días en esos calabozos hasta que fue trasladado al centro policial Vivac de Calabazar, donde pasó otros seis días.
Coincidió que ese Vivac fue el destino de decenas de detenidos acusados de intentar participar en la perfomance anunciada por la artista plástica Tania Bruguera en la Plaza de la Revolución el pasado 30 de diciembre y que fue interpretado por las autoridades como una provocación contrarrevolucionaria. Algunos de los detenidos, que conocían de su presencia en ese sitio, gritaron, entre otras consignas, "Liberen a El Sexto" y "El Sexto Volverá".
Desde la prisión de Valle Grande, donde se encuentra ahora, Danilo nos ha enviado algunas anécdotas carcelarias y un par de dibujos:


El depósito
Cuando llegué a Valle Grande me sacaron sangre para muestras de laboratorio, me pelaron y me afeitaron. También me fotografiaron. En los días que pasé en el Vivac, me habían diagnosticado una neumonía, por esa razón llevaba conmigo unos antibióticos, pero me los quitaron y, no conforme con no habérmelos devuelto hasta el día de hoy, tampoco me ha auscultado un médico para saber si estoy igual, mejor o peor de cómo entré aquí. Para colmo, estoy rodeado de fumadores a los que les importa poco que estoy enfermo y que soy asmático.
Estoy en la compañía cuatro. A este lugar le dicen "el depósito", y hay gente de todo tipo. Conocí a cuatro opositores de Alturas de la Lisa. Yorlay Pérez, Yusel Pérez, Santiago Pérez y Hanoy.
Fidelito
Un día entró al depósito un muchacho que decía que me conocía del parque y que seguía mi trabajo en las calles. Este joven de baja estatura, trigueño, me sorprendió cuando al quitarse el pulóver dejó ver en su espalda un tatuaje con el rostro de Fidel Castro. Le expliqué que yo era un opositor al régimen castrista y que ese señor que él llevaba grabado en su piel era el culpable de que yo estuviera preso.
Él me respondió que no tenía familia y que era un "hijo de la patria", razón por la cual Fidel le había dado una casa y que eso no pasaba en ningún otro lugar del mundo. Le dije que era verdad, que si él hubiera nacido en otro país, nadie le hubiera dado una casa, pero a lo mejor él mismo podría buscarla y que realmente no le debía nada a Fidel. Le conté el caso de Amaury Pacheco, que con una familia de seis hijos fue acosado para desalojarlo de una casa abandonada en el reparto Alamar, donde habían llegado al extremo de negarle el servicio de agua y el de electricidad.
Luego me enteré por otro muchacho, que lo conocía del Vedado, que de él se decía que era de la Seguridad del Estado y que siempre andaba con una pistola bajo la camisa. Sus conocidos le apodaban El ronco, pero yo le decía Fidelito.
Este hijo de la patria estaba preso por falsificación de documentos, cosa que había hecho para irse del país. En una misma noche trató de ahorcarse en dos ocasiones.
Yusel, el opositor
En una de esas constantes inspecciones que aquí se realizan, un mayor y un subteniente estimaron que uno de los reclusos tenía las uñas demasiado largas y que tenía que cortárselas. Él explicó que allí no tenía cortauñas y, mucho menos, tijeras. El mayor sacó una sevillana del cinto y lo amenazó con cortarle las uñas a la fuerza. El muchacho se resistió y entonces el mayor le dijo que tenía que comérselas.
Cuando pasaron por donde estaba el opositor Yusel, notaron que este llevaba en una de sus muñecas una manilla plástica de color blanco con la palabra Cambio. Como no obedeció la orden de quitársela, se la arrebataron a la fuerza. Entonces Yusel se puso a gritar: "Abajo los Castro", "Abajo la dictadura". El subteniente lo arrinconó contra una cama para golpearlo, pero el resto de los presos se metieron en el medio y lo impidieron. La cosa se puso caliente y no llegó a más porque el mayor se puso a gritar que no lo iban a golpear. Solo así se relajaron los presos. Yusel estuvo cuatro días en la celda de castigo, pero no lo golpearon.
'El puro' que se orina
El puro llegó sin hacer ruido. Fuerte, alto, debe tener entre 60 y 70 años, y no duerme. Dijo que estaba preso porque había amenazado con un destornillador a unos jóvenes que tiraban una pelota contra la pared de su casa. Nadie se le acercaba porque no se bañaba. Un día se orinó en el medio del pasillo, lo que fue entendido como "un chantaje" por los otros presos que tendrían que limpiar su cochinada. Cuando le exigieron que tenía que secar aquel charco dijo que lo haría con su ropa, pero no se lo permitieron porque eso sería soportarle más peste todavía. Comprendimos que se estaba haciendo el loco el día que se leyeron en voz alta las tarjetas donde están los nombres y los delitos de cada uno de nosotros. Allí supimos su causa: abuso lascivo contra menores.
A mis amigos de Facebook y a los lectores de mi blog
Quiero decirles que extraño mucho enterarme de sus viajes y cualquier sucesos que reflejan en sus cuentas. También quisiera agradecerles a todos los que se solidarizaron con mi causa y confesarles que ninguna de mis locuras hubiera sido posible si no supiera que no estaba solo y que cuento con el apoyo de muchos de ustedes. Es posible llenar los corazones de esperanza. Nunca el mal podrá contra el bien. Jamás las mentes retrogradas podrán contra las mentes libres. Nunca la violencia podrá contra el arte y la razón. La muerte nunca podrá contra la vida y el amor.
Aunque impidieron que los cerdos llegaran al Parque Central, todos los que tenemos imaginación pudimos verlos correr con sus nombres grabados
Esto que estoy pasando es un calvario que solo ha sido la legitimación de una buena obra y la confirmación de una férrea dictadura a la que es necesario combatir con ingenio y astucia.
Créanme, a veces me río solo en este oscuro lugar de 5,60 por 32,80 metros con 37 literas triples, es decir entre 118 y 190 personas, más los que duermen en el suelo. Me río aunque los baños estén pegados uno al lado del otro sin ninguna privacidad. Vivo alegre porque vivo sin miedo y, aunque persiguen y acosan a mi familia, nunca logran hacer mella en mi creatividad. Esta vez creo haberlos ridiculizado como nunca antes nadie lo hizo. Aunque impidieron que los cerdos llegaran al Parque Central, todos los que tenemos imaginación pudimos verlos correr con sus nombres grabados y un pueblo detrás de ellos como una verdadera Rebelión en la Granja.
Ja, Ja, Ja. Abrazos a todos y espero poder leerlos.
Danilo Maldonado Machado
El Sexto

jueves, 30 de mayo de 2013

El “proceso secreto” contra el artista del grafiti El Sexto


Miércoles, Mayo 29, 2013 | Por  Ernesto Santana 
publicado en Cubanet

 En sus ya cinco años como artista del grafiti, Danilo Maldonado, El Sexto, ha pasado por detenciones arbitrarias y violentas, incautación objetos personales, amenazas y otros abusos, pero no ha dejado de estampar sus obras por toda La Habana.
La Seguridad del Estado lo ha secuestrado incluso para llevarlo a visitar a Alexis Leyva, Kcho, “ejemplo de artista” según ellos. En vano: El Sexto, sigue reincidiendo y cada vez aumenta más el tono contestatario y directo de su arte. Si en una época usó magníficas ironías como “Devuelvan mis cinco euros”, ahora pone “Abajo Castro” sobre un fondo sangriento o pinta una cruz gamada encima del rostro de Fidel Castro.
“Soy como el perro huevero”, reconoce Danilo en conversación con este periodista, “aunque cada vez me borran más rápido los grafitis”. Cuando más aumentó la presión sobre él, decidió combinar las artes marginales del tatuaje y el grafiti y comenzó a dibujar en su piel lo que quería denunciar, además de que, por ejemplo de persistencia, escribió su firma encima de tachaduras rosadas de la policía sobre grafitis suyos anteriores.                  
Un spray como toda arma
Pero no tienen que atraparlo en acción para detenerlo. Basta con que lleve en el bolsillo del pantalón un spray, como ocurrió el viernes 17 de mayo, cuando fue con unos amigos a comprar unas cervezas a la esquina de Veintitrés y G sobre las nueve de la noche. Un policía le pidió documentación y lo llevó para la estación de Zapata y C, donde tuvo que esperar hasta el día siguiente para encontrarse con el jefe de la unidad. “Cuando por fin hablé con él”, cuenta Danilo, “me preguntó: «¿Así que tú eres el que hace todo eso por ahí?». Yo le di un disco con mis trabajos, para que supiera lo que yo hacía”. La reacción fue tomarle muestras de olor (intentaron que les diera muestras de orine, pero se negó, aunque le faltaron el respeto con suma grosería) y llevarlo en dos patrullas para hacer un registro en su domicilio.
“Empezaron a coger lienzos, sprays, laptop, cámara fotográfica, cartulinas, discos y lienzos sin usar, y a meterlo todo en bolsas de nailon que decían «Criminalística»”, dice El Sexto. Luego lo regresaron a la unidad y a las doce de la noche del mismo sábado 18 volvieron a llevarlo a la oficina del jefe, ausente ya. “Había una mujer que se comportó con muy poco respeto. Todas mis pertenencias estaban sobre una mesa, como quiera, todo revuelto”, relata Danilo.
La oficial le informó que quedaban confiscados tres de sus lienzos, además de las plantillas para esténciles, sus proyectos artísticos, treinta y siete sprays de esmaltes e incluso cuatro latas de simple pintura de aceite y su currículum vitae, con el argumento de que eran objetos relacionados con “un hecho delictivo que se investiga”. Luego le entregó un acta de ocupación y lo puso en libertad.
  
Desocupado no: artista
Dos días después, El Sexto comenzó un proceso legal con un abogado para que le devolvieran lo incautado, ya que, cuando registraron su casa y requisaron los objetos, no le dieron una copia de lo que ocuparon, como dicta el procedimiento. “¿Y por qué me devolvieron algunas obras sí y otras no?”, se pregunta el grafitero. “¿Por qué se quedaron con sprays que yo compré en tiendas del estado? Hicieron lo que les dio la gana, violaron muchas cosas”, asegura.
Lo habían tildado de desocupado y él había replicado: “Soy artista, aunque no artista de los tuyos. No estoy para alabar a ningún dios. Yo tengo derecho a criticar y a decir lo que quiera”. Y fue más claro cuando le dijo al policía: “Tú no estás hablando de ninguna revolución, sino de una falange que adora la F de Fidel. Es ilegal que yo pinte las paredes, pero no que se escriba «Viva Fidel» o «En línea con Fidel» sin contar con nadie. ¿Por qué yo tengo que contar con ustedes para decir algo?”

El proceso secreto
Dispuesto a no dejarse pasar por encima, va a seguir reclamando sus obras. “No maté a nadie, soy una persona honrada, vivo de mi trabajo y mi mujer está embarazada”, le puntualizó al oficial: “De hecho, lo que más aval me da es eso que tú haces, reprimirme, que confirma que estoy haciendo bien mi trabajo. Qué ironía”.
Cuando al abogado le informaron que a su representado se le había abierto un expediente, el letrado preguntó de qué se le acusaba y, como única respuesta, según cuenta Danilo, “le comunicaron que no podían decirlo, pues era un proceso secreto. Yo insistí, pero lo único que me dijeron fue que «próximamente» me informarían de qué se me acusaba. Alegaron la falsedad de que a mí se me había hecho una acusación y yo me había negado a firmarla. Pero hicimos las cartas con las reclamaciones y las entregamos en los lugares correspondientes”, concluye Danilo Maldonado.

El valor delictivo de la obra de arte
A partir de esos acontecimientos, Otari Oliva, uno de los coordinadores del proyecto Cristo Salvador Galería (que entre septiembre y noviembre hizo un magnífico ciclo de exposiciones sobre el grafiti cubano), escribió un texto donde exponía sus preocupaciones como artista: “La situación de El Sexto me hace reflexionar: una obra de arte puede llegar a poseer valor delictivo y ello se halla contemplado en el código penal de mi país. Desde hoy me gustaría poder determinar, tal como puedo determinar el valor delictivo de determinados actos, el valor delictivo en el que puede recaer una obra de arte”. Y a continuación dejó bien nítida su postura: “O habrá adecuación al código penal y el fallo se pronunciará desde un ejercicio de transparencia, aclarando para Danilo y para todos la razón del proceder de las autoridades, o estaremos peligrosamente cerca de una pira de libros ardientes, amén de que nuestras manos de artistas temblarán quizás un poquito más a partir de entonces”.
De cualquier manera, El Sexto no tiene entre sus planes dejarse amedrentar. En el burdo registro que le hicieron en su domicilio, los peritos dejaron abandonada una bolsa con la palabra «Criminalística» impresa, que ahora piensa él utilizar para hacer un trabajo. Un regalo que le hicieron para seguir afilando su arte.

El arte tiene licencia para matar (por Otari Oliva)



Según el fallo judicial de un juzgado norteamericano en su momento, el Ulises, de James Joyce, fue prohibido en la nación estadounidense por considerarse una obra de contenido pornográfico que dañaba la moral cívica. Uno puede preguntarse cómo se la pasaron durante los años que estuvo vigente el fallo judicial, ya no los simples lectores sino las academias y facultades docentes de perfil humanístico, al no disponer de uno de los más importantes textos literarios del siglo XX.

Al parecer, y esto no pasa de ser una opinión debido a que desconozco tanto las posibles leyes cubanas al respecto como el desenlace que tendrá el evento que me ocupa, en la sociedad cubana parece estarse dando un caso similar. A Danilo Maldonado (nombre de graffitero: El Sexto) le han sido ocupadas por las autoridades policiales según documento oficial, un grupo de obras (tres óleos sobre lienzo), plantillas para esténciles, proyectos artísticos (dossier del proyecto “Salbutamol”), curriculum vitae y treinta y siete sprays de esmaltes. Estas obras y demás objetos han sido incautadas por las autoridades bajo el argumento de “estar relacionado con un hecho delictivo que se investiga”.

Yo aplaudo eso, es en definitiva una práctica muy distinta a la de quemar libros o destruir cuadros de autores considerados “degenerados”. Dado el grado de desarrollo de mi conciencia, algo que puede cuestionarse, pienso que la sociedad tiene el derecho de debatir desde el consenso sobre cualquier tema, tiene derecho a reclamarle a cualquier individuo sobre sus responsabilidades frente al contexto y tiene el derecho de emplear los mecanismos establecidos para ejecutar todo eso.

Mas no puede pasarse por alto un detalle,aquella protección básica que el individuo necesita frente a los poderes instituidos que se inscriben como representativos de la voluntad social, esa protección es la transparencia en la ejecutoria. Y esta transparencia empieza en la adecuación inframilimétrica a los códigos instituidos a los que debe referirse la ejecutoria del poder.

Hoy no puedo citar, dado que no es exactamente mi campo, referentes en un pasado inmediato de casos similares en nuestro contexto. De cierta forma lamento eso porque como artista empieza a preocuparme la posibilidad de que alguna obra mía, o toda ella en su conjunto, pueda llegar a ser considerada socialmente lesiva y terminar tanto siendo vetada como incautada legítimamente por las instancias correspondientes.

La situación del Sexto, o al menos alguno de los aspectos de la misma, me hace reflexionar al respecto: una obra de arte puede llegar a poseer valor delictivo y ello se haya contemplado en el código penal de mi país. Desde hoy me gustaría poder determinar, tal como puedo determinar el valor delictivo de determinados actos, el valor delictivo en el que puede recaer una obra de arte.

Sin embargo no estoy lo suficientemente enajenado. O habrá adecuación al código penal y el fallo se pronunciará desde un ejercicio de transparencia, aclarando para Danilo y para todos la razón del proceder de las autoridades, o estaremos peligrosamente cerca de una pira de libros ardientes, amén de que nuestras manos de artistas temblarán quizás un poquito más a partir de entonces.

Pienso ahora gremialmente en los artistas (requiero que piensen en elgrafffiti como una de las escasísimas intervenciones que en nuestro contexto disputan el espacio público) ypienso también en un pequeño libro de André Bretón publicado en Cuba hace unos años: Najda. Pienso en qué magnífica condición surrealista cumple un arte delictivo y pienso en las líneas finales del texto: “La belleza será convulsiva o no será”. Entonces me digo que Bretón era un profeta pues al arte le temen, y es natural amigos míos, porque el arte tiene licencia para matar.

Otari Oliva Buadze
La Habana, mayo 2012.

Registro ilegal (recuento de una entrevista por Ernesto Santana)



• El viernes 17 de mayo, entre nueve y diez de la noche, fui a comprar una cerveza en G y 23 y vino un policía, me tocó por el hombro y me pidió documentación. Le pregunté por qué y me dijo que yo tenía un spray en el bolsillo. Me llevaron para la estación de Zapata y C y un instructor me dijo que tenía que quedarme hasta el otro día, cuando llegara el jefe de la unidad. Al día siguiente, hablé con el jefe de unidad. «¿Tú eres el que hace todo eso?», me preguntó. Le di un disco con mis trabajos. Me sacaron y me entraron muchas veces. El sábado me llevaron a la casa. Dos patrullas. Un perito me dijo que tenía que dar muestra de olor. El registro fue con la presidenta del CDR, otra mujer del CDR y el padre de mi mujer, Alexandra. Empezaron a coger mis lienzos, los sprays, mi laptop, la cámara fotográfica, cartulinas, discos y lienzos sin usar, todo en bolsas de nailon que decía «criminalística». El perito me pidió muestra de orine. Me negué. Un policía me faltó el respeto, me dijo: «Pinga frita». Le dije que él no me conocía, que no tenía ningún motivo para faltarme el respeto, que él cumplía órdenes y que yo no entendía por qué me faltaba el respeto. No les di muestra de orine. A las doce de la noche volvieron a sacarme y me subieron a la oficina. Ya no estaba el jefe de unidad. Estaba una mujer que se comportó con muy poco respeto. Todas mis pertenencias estaban sobre una mesa, regadas, todo revuelto. Me confiscaron tres piezas (una que decía «Abajo Castro») que habían estado en la exposición que no se pudo hacer en casa de Gorki. Me llevaron a la medianoche en una patrulla para la casa. Se quedaron con diecisiete sprays, cuatro laticas de pintura de aceite. Me devolvieron los discos nuevos, unas tarjetas de presentación, el laptop, la cámara fotográfica, las cartulinas, los lienzos. Se quedaron con las plantillas (que habían trabajado durísimo de verdad).
  • Dos días después, comencé un proceso legal con un abogado para que me devuelvan lo que me quitaron. Cuando entraron en la casa y requisaron las cosas no me dieron una copia de lo que ocuparon en ese momento. Entonces, ¿por qué me devolvieron algunas obras sí y otras no, según el acta de ocupación que me dieron al final, no en el momento del registro? ¿Y por qué se quedaron con los sprays que yo compré en tiendas del estado? Hicieron lo que les dio la gana, violaron muchas cosas. No me digan que soy un desocupado. Soy artista, aunque no sea artista de los tuyos. No estoy para alabar a ningún dios supermán. Uno puede criticar y decir lo que quiera. Tú no estás hablando de ninguna revolución, sino de una falange que adora a la F de Fidel. Es ilegal que yo pinte las paredes, pero no que tú pongas «Viva Fidel» o «En línea con Fidel». Conmigo no cuentan para decir eso. ¿Por qué yo tengo que contar con ustedes para decir nada? ¿Por qué me vas a pasar por arriba? Voy a reclamar mis obras, porque no son veneno y yo no maté a nadie. Yo soy una persona honrada, vivo de mi trabajo y mi mujer está embarazada. Yo no te cuestiono que tú seas policías. De hecho, lo que más aval me da es eso que tú haces, que confirma que estoy haciendo bien mi trabajo. Qué ironía.
  • A mi abogado le dijeron que me abrieron un expediente. Preguntamos de qué se me acusaba, pero dijeron que no podían decirme, que era un proceso secreto. Les pregunté, pero lo único que me dijeron es que «próximamente» me informarían de qué se me acusaba. Me dijeron que a mí me hicieron una acusación y que yo no quise firmar. Hicimos las cartas y las entregamos en los lugares correspondientes. En el departamento de Atención a la Ciudadanía, en la dirección de la PNR, un teniente coronel me dio muy buen trato. Me pidió que detallara todo lo que pasó, me explicó cómo hacerlo y me dijo que antes de sesenta días me llamarían.

jueves, 13 de octubre de 2011

La Verdad


Consiste en un experimento sencillo.
Al parecer, están prohibidos los grafitis, pero no los letreros de Con la guardia en alto y Vamos bien ni las siglas repetidas de los CDR y los de Industriales campeón y los Cinco hermanos prisioneros... (ahora 4)
Así que se me ocurrió llenar distintos lados con el grafiti de la palabra VERDAD, para ver cómo los del Estado tachan o borran todas esas letras, lo que significaría una tachadura diaria de la Verdad por parte de los de arriba...!!!


@lf@beeetiz@r


El Sexto




sábado, 30 de julio de 2011

mensaje del Sexto


(1)
Que me perdonen las faltas de ortografía o errores de gramática, esto es un mensaje de urgencia,, del día 29 del mes de julio del 2011
 Definitivamente esto es una locura parece que gente igual que yo que tienen los mismos recursos y además cogen las mismas guaguas tratan de atraparme. Por qué,  pues porque nunca claudicaré, porque nunca dejare de alzar mi voz en contra de esa gente con piscinas carros y casas enormes: los verdaderos barriga llena modernos, pues yo no acato órdenes de nadie de mi misma especie, de ningún ser humano de carne y hueso como yo. En el día de ayer varios policías estuvieron en mi casa buscándome porque parece que les molestó el último flayer,

(2)que yo el sexto lance a la calle "devuelvan a mis cinco euros" a sus jefes no a ellos claro, ellos se levantaron por la mañana sinplemente a cumplir órdenes, simplemente a aplastarme, porque parece que a sus jefes que son los que tienen internet. claro ésto les llegó a su oídos que yo estoy molestando, pero mijitos para su información seguiré dándole a los pedales, quiere decir corriendo delante de ustedes y seguiré molestándoles pues yo nunca pararé de protestar contra esta viejera del poder. esta juventud necesita voces nuevas, otros códigos de lenguaje y más aún necesita que no se le de muela: ya basta de querer vivir de lo que un día se hizo, ya basta ya de querer virar la atención al imperialismo o hacia fulano o mengano si el primer imperio está en nuestras narices y nos llenan la ciudad de cámaras para vigilar al trabajador pero nunca para vigilarlos a ellos,…

(3) cuántas veces salen y entran del país ellos y sus nietos, hijos, etc. me cansé. cuántos de nosotros se sentiría confiado si un Viejo de 80 años manejara la guagua. dónde vamos. imagínense un país que nesecita mucha más atención y entrega: ustedes no son supermán ustedes son simplemente humanos por lo tanto yo como humano protestaré hasta que me muera y aún así habrá otros jóvenes como yo que de verdad "la echen" como yo,  que de verdad sientan que todo necesita un Cambio, un camino Nuevo, una Evolución, no esa fucking mierda de hace 50 años sino algo que de verdad de un paso firme hacia delante. por eso voy a seguir y seguiré grafiteando las paredes con mi firma, el sexto. eso es para que me vengan a buscar a mi casa: 266 entre 39 y 41 #3944. Arroyo Arenas, La Lisa,,

(4)si me pasa algo siguiré luchando,y tú, joven, no esperes por nadie que nadie te va a resolver el problema: todo es Mentira y Lazo,Raul,Almeida,Fidel,y toda esa camarilla van a seguir poniéndole el dedo al pueblo porque los nietos van saliendo y necesitan mas money y el money es del pueblo y el pueblo no es familia de ellos así que a quién van a defender si no es a su family, a ti que no te conocen lucha por lo que te pertenesce ,,, el sexto grafiteándote el internet sin miedo a ustedes,,, maricones, y tú, policia: te voy atirar foto y la voy a publicar por el internet pa que no puedas dormir tranquilo, ni andar por las calles tranquilo. eso es para todos ellos que son rendidores y que dan el culo por otro hombre, yo tengo lo mismo que ustedes y si me hacen daño más juventud se impone. 

viva cuba libre!!!

Por si algo pasara usted puede llamar o escribir a los siguientes nuemeros..


María Victoria (mamá)
maria.machado@cha.jovenclub.cu
54545437

Maria Caridad (abuela)
54750457

Indira Maldonado (hermana)
53873665

Puchito (amigo de la infancia)
52953329

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(asesoría jurídica)
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Laritza Diversent
(abogada independiente)
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Claudio Fuentes
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Danilo Maldonado Machado

El Sexto / blog

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