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lunes, 1 de julio de 2013

Ya no sé volar


   No sé como pasó pero me di cuenta ayer cuando soñaba. Estaba en un sitio campestre y se podía ver un edificio a lo lejos y en el techo alguien caminó rápido y se lanzó en disposición suicida, traté de volar en ese momento para ir a su rescate, pero no pude: tuve que caminar como cualquiera para llegar donde estaba.
 Este hecho me entristeció. ¿Cómo fue que  deje de volar? No sé. Pero sí me acuerdo cómo inicié en ese rollo.
  Hace algún tiempo empecé a sospechar que podía levitar a raíz de unas sensaciones repetidas de caídas estando en cama bocarriba y eso hace que uno se despierte levantando los pies y la cabeza. Entonces  solo podía dormir bocabajo y sin almohada. Recuerdo los comienzos, era gracioso porque solo saltaba, eran saltos largos como si estuviese en un planeta sin gravedad. Poco a poco pude alargar el tiempo suspendido, tratando de huirle al piso con mis pies, era una sensación loquísima, corría de forma rara, liga de avestruz con saltos  de un canguro. Este sentimiento, realmente especial, solo se siente cuando se vuela. Aunque despierto he tratado de encontrar su similitud con alguna que otra sustancia sin encontrar la semejanza.
  Claro que todo esto solo sucedía en mis sueños y por eso pasaba tiempo durmiendo. Estas prácticas me encantaban. Pude comprender a Peter Pan cuando probé mi primer vuelo de al menos 100 metros de altura. Recuerdo fue en una autopista había hierba verde en las orillas y era una pendiente. Corrí un poco pero  tropecé con alguna piedra, y mientras caía fui levantando el pecho, brazos abiertos, manos abiertas, dedos juntos cortando el aire hacía arriba y poco a poco no rozé el suelo y mi cuerpo se enderezó completo,  perpenticular al tierra. En el momento de la caída estaba muy seguro de que no iba a tocar el piso, ligado a una extraña sensación de felicidad.
  Este fue mi primer vuelo. Lo repetí una y otra vez en distintos sueños pero ahora algo pasó, y sospecho ha sido el tiempo que le he dedicado a la realidad. En la medida que uno deja de ser bebé y luego niño, crece y tiene responsabilidades pues duerme cada vez menos. Quizá este falto de entrenamiento sea como perder la elasticidad, algo así.
   No sé por qué se le dice real al plano despierto, consciente, si en este plano no soy rey ni tampoco es mejor que estar dormido... yo lo llamaré mi estado sólido. Este tipo de cosas realmente casi nunca uno las comenta pues si las hablara, puedo imaginar la cara de mis interrelaciones con los demás y lo que pensarían en ese momento de mí. No sé por qué pues nada tiene que ver la orientación sexual con que alguien pueda volar, pero de todas maneras nunca lo conté hasta hora que perdí mi capacidad voladora. Y que conste que solo lo hago para ver si la maldición desaparece y puedo seguir mi descarga paseando a mi jevita embarazada en mis espaldas por la ciudad y hacerle la visita al piso 14 sin coger elevador lleno para las reuniones disidentes, y defecar como de costumbre en la raspadura de la plaza.
 Reflexionando en lo del personaje volador Peter Panno lo digo por envidia pero claro sí elegiría ser chama para siempre: no tendría que buscar comida ni mantener a mujer ni comprarse ropa en fin, dulces sueños! Bueno por lo menos me descargué un rato, ahora solo me queda darles unas lecciones a mi hija cuando nazca  y que duerma bastante pa que practique.
  Chao hasta mañana!

1 comentario:

  1. Yo nunca he dejado de volar. Vuelo en mis sueños y en mis fantasias cuando estoy despierta.

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